El caso Wander Franco y una exclusión que pudo evitarse
Por Manuel A. Khoury / Bonches Latinos Media | Opinión
La imposibilidad de incluir a Wander Franco en la selección dominicana no responde, según la explicación ofrecida por el ingeniero Garibaldy Bautista, presidente del Comité Olímpico Dominicano, a una sanción improvisada ni a una decisión tomada a última hora. El verdadero obstáculo es administrativo: el jugador nunca fue colocado en la denominada lista larga, requisito previo para participar o ser considerado como sustituto en este tipo de competencias.
La lista larga funciona como una preselección. Las federaciones pueden registrar con varios meses de anticipación una cantidad amplia de atletas y, posteriormente, escoger de ese grupo a quienes integrarán el equipo definitivo. También permite realizar sustituciones ante lesiones u otras situaciones excepcionales. Sin embargo, un atleta que no aparece en ese registro inicial no puede incorporarse cuando el proceso ya se encuentra cerrado.
De acuerdo con lo explicado por el ingeniero Garibaldy Bautista, el Comité Olímpico Dominicano consultó directamente con Caribe Sports para determinar si existía alguna vía que permitiera inscribir a Wander Franco. La respuesta fue negativa: al no estar incluido en la lista larga, no existe un mecanismo reglamentario para agregarlo ni siquiera como sustituto.
Aquí comienza el verdadero debate. Más allá de que un sector quiera o no ver a Wander Franco nuevamente dentro de un terreno de juego, resulta preocupante que una federación cierre todas sus alternativas al no incluir preventivamente a un atleta dentro de una lista preliminar que podía contener decenas de nombres.
Incluirlo en esa lista no significaba garantizarle un puesto, borrar sus asuntos judiciales ni comprometer a las autoridades deportivas con su participación. Simplemente habría mantenido abierta la posibilidad de evaluar su situación cuando llegara el momento de conformar el equipo definitivo.
El propio presidente del Comité Olímpico Dominicano explicó que, de haber aparecido su nombre en la lista larga, todavía habría sido necesario analizar el tema judicial y discutirlo con el organismo superior. Es decir, su inclusión inicial tampoco representaba una aprobación automática. Pero al dejarlo fuera desde el principio, cualquier evaluación posterior perdió sentido.
Ese detalle revela una falta de previsión. Las federaciones deben anticiparse a los diferentes escenarios, especialmente cuando tienen la opción de presentar listas extensas. No se trata de improvisar para favorecer a una figura determinada, sino de utilizar correctamente las herramientas que ofrecen los reglamentos.
También sería injusto responsabilizar ahora al Comité Olímpico Dominicano por una omisión que, según la explicación, corresponde al proceso de inscripción realizado por la federación. El Comité investigó, consultó y recibió una respuesta definitiva. Cuando los plazos se vencen y las reglas son iguales para todos, no siempre existe una solución política o deportiva capaz de corregir lo que no se hizo a tiempo.
El caso Wander Franco deja una lección que trasciende su nombre: en el deporte internacional, los errores administrativos también eliminan atletas. Una omisión en una lista puede pesar tanto como una lesión, una derrota o una decisión técnica.
La República Dominicana no perdió la posibilidad de contar con Wander Franco cuando Caribe Sports respondió que no podía ser inscrito. Esa posibilidad se perdió meses antes, cuando su nombre no fue incluido en la lista que habría permitido, al menos, considerar su participación.

